¡ah la traición! esa espía de la conveniencia, que se desplaza cizañera por las mentes de los oportunistas, los corazones de los resentidos y y la piel de los deseos...
ah !la traición! siempre susurrante en los oídos del odio, sintiente en el tacto de los placeres, corporizada ante la vista de la lujuria y presentida en el olfato del miedo.
!ah la traición¡ Cortesana hermafrodita que anida en lo más recóndito de los pensamientos abyectos encadenados.
¡ah la traición!, paciente cazadora que espera agazapada a que la moral se debilite y la ética sucumba ante los cantos hechiceros prometedores de triunfos venganzas y placeres, en la voz armoniosamente falsa de la hermandad cómplice de sus traicioneras fechorías: Ambición, Envidia, Venganza y Odio.
¡ah la traición! ... ¡ah la traición y el darse cuenta¡
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